sábado, octubre 08, 2005

Flor de Dionisio

Para Ruth
En el día,
mi princesa
mil veces destronada;

en la noche,
yegua desbordante,
galopas en la ciudad
como en estampida,
cazando amores muertos,
príncipes con piel de sapo.

En el día,
te desnudo, te toco,
como una fotografía antigua,
me pierdo en tu olor,
recorro tu cuerpo,
sigiloso;
turista en tu piel,
cancerbero del deseo.

En la noche te rezo,
diosa del fuego,
virgen del pecado;
mientras tus amantes
se regocijan
en tu cuerpo.

Pequeña flor de Dionisio,
busco el final de tus caderas,
mientras escribo
con mis dedos de fuego
mi nombre en tu vientre,
mis huellas en tus senos,
para decirles a todos,
que aún cuando huyas,
tu corazón esquivo
es mío,
para siempre

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Desde el instante en que comencé a leer……
Me mataste negro de mi alma….. no pudiste ser más exacto y directo y sensual y apasionado y…. no se que más… quisiera que veas mi rostro en este momento por que te aseguro que NUNCA te imaginaste (NI YO) lo que me esta pasando justo en este preciso instante… tengo un mezcla de mil sentimientos, por que con tus palabras tocaste cada uno de ellos….
Te amo mucho…
Tu negra.

pastv dijo...

accccccchhhhiiiiiiiiiii..... el navegante ya tiene admiradoras!
Y yo tengo envidia!

El cuenta cuentos dijo...

Muy bien navegante...MUY BIEN... tocar fibras sensibles en una mujer es mucho más dificil que entonar el vientre de una guitarra...y mucho más hermoso; juez, jurado y ejecutor reposan en las palabras de una mujer... ¿Cómo hacer algo para deterner las palabras en sus bocas?...¿Cómo hacer que sus ardientes ojos no lean lo que escribes?...y ¿Cómo tener vida sin saber por quien desgranas tus días con una sonrisa de resignación y amor aculto?...
Siempre serán palabras, siempre serán un mar... ¿Porqué crees entonces que esa mujer se ahogó sin remedio?... Tus palabras son el mar.