jueves, septiembre 22, 2005

Quito

Cuidad,
la noche llueve fuego sin que nadie la mire;
noche,
la luna juega a perder
con las luces de neón.
Una guitarra murmura un pasillo
o gime metal pesado.
Tus piernas largas
me ven circular,
muévete despacio mi amor,
la ciudad te puede oír;
muévete despacio, amor
cada oído es un labio, que te anhela,
despacio,
suave,
no dejes que tus sueños despierten...
humedad;
la lluvia te moja,
fría,
casi muerta,
recorro tus poros
entre mendigos y putas,
respiro tu aliento
entre cloaca y Channel.
Cada campanario me llama,
hipócrita
me mira sin mirar,
consuela sin conocer;
Montaña,
barreras de deseo
me obligas a conocer tus anhelos,
a besarnos en secreto,
a buscarnos bajo la noche
pensando en el viejo mar,
lejano,
libre.
Mujer egoísta,
tus manos recogen cada sueño
y nos devuelven un suspiro,
ingrata,
estrecha;
muerte,
vida,
muerte en vida,
silencio lejano e imposible,
soledad en cada bocanada de smog,
soledad
lágrima
lluvia
frío
insomnio,
no me dejas dormir en la noche,
en tus venas navegan deseos muertos,
en tus ojos apagados
se encuentran los besos
ciudad,
fuego
noche
lluvia
humedad
frío
lágrima
soledad,
muerte
insomnio,
soledad, soledad, ¿sol?

Quito es una mujer
con la boca cerrada
y las piernas abiertas.



1 comentario:

Cuenta cuentos dijo...

Quito es una mujer, pero no te equivoques... tiene la boca muy abierta: grita, insulta, escupe... sino; ¿por dónde sería una mujer entonces?