viernes, diciembre 05, 2008

Versos Piratas (Quédate)

(...) me quedo hasta que intentes con un puñal y rosas convencerme,
de que esté a tu lado, de que el aliento mio es necesario,
de que mis besos y gritos son bálsamo y veneno,
de que mi locura cambiante sea el motor de tu vida
de que te place al menos el poder verme.

La Mujer Alada

VIII

Quédate.
Cortemos las rosas,
dulce puñal.

Quédate a mi lado.
Recogeremos las rosas,
y quitarás de mis dedos
las espinas.

Quédate...
tu voz retumba aún en mis manos,
tu locura me salva.
Y tu reflejo será,
la única luz de mis ojos

jueves, diciembre 04, 2008

Versos Piratas (Siempre)

No soy como las "otras", no me quedo "por siempre", (...)

La Mujer Alada

VII

No eres como las otras
.
Tus alas me han enseñado a volar,
a mirar al horizonte
desde arriba.

No te quedes por siempre.
Quédate solo hasta mañana,
hasta el próximo amanecer…
siempre hoy,
siempre,
solo hasta mañana.

Versos Piratas (El Sol)

No soy sedentaria, mujer de raíces,
de aire y de agua es que estoy hecha,
cambiando de estado, cambiando de sitio,
alma de gitana es la que tengo,
los amores seguros no me llenan,
porque empiezan a matarme,
empiezo a marchitarme como débil flor.

La Mujer Alada

VI

Saldré siempre por tu oriente,
para mirarte al medio día
radiante y feliz.

Y me recostaré en un tus tardes
de rojos intensos,
para mirarte salir en la noche,
seas Llena o Menguante.

Lloveré siempre en tu abril,
hasta inundarte los valles
de calores y alegrías.

Soplaré en agosto,
buscándote las playas
más íntimas y azules,
y hacer volar
tus cometas de colores

Versos Piratas (El Hogar)

(...) no soy ama de casa, ni mujer sin corazón,
que se guarda el suyo como si fuese pecado,
hacer que lata fuerte y se confunda con algún tambor.

La Mujer Alada

V

Cuidaré nuestra casa.
Mi hogar, tu corazón.
Regando en las mañanas
tus sueños y esperanzas,
con besos y café negro.

Y así bailar en las noches,
tomados de la mano,
con el sonido
de la sangre
en nuestras venas.

miércoles, diciembre 03, 2008

Versos Piratas (La Muerte)

No soy ni estoy dispuesta,
a esperar la muerte sin haber luchado,
sin haberme arriesgado incluso a verla pronto
de formas distintas, (...)

La Mujer Alada

IV

Estoy dispuesto
a mirar la muerte;
de frente y espaldas

Y el ultimo día
de nuestro tiempo,
sentados frente a la mesa,
apostarle nuestro amor
y la eternidad.