martes, noviembre 21, 2006

Nacemos muertos

Desando caminos
que no conozco

desayuno en la tarde
amanezco a media noche
cuento solo ovejas negras. Sueño.

Quito no para de llover.
Tejo con hilos de araña
escuchando a Sabina y un tequila
invoco tu nombre
trato de recordar tu rostro
en la huella de aliento del vidrio.

El señalador en tu página blanca
de un libro que no escribo más
huellas en los charcos
y tus ojos
en las paredes húmedas.

Es el invierno. Es el Frío.
Es que no vuelves.
Es que nacimos muertos
amor mío.

martes, noviembre 14, 2006

Estrella

Fugaz...
mi deseo
solo alcanzó
a pedirte un deseo
que se estrella
en dos estrellas,
tus ojos,
volverte a ver.

miércoles, noviembre 08, 2006

Lobo

A Ella
por la inspiración y las imágenes
Al Cuentero
por la idea y los relatos.

Uno
dos
tres
cuatro segundos de tagua

abro tu blusa
lameré tus rojas heridas
despacio...
beberé de tu leche
de amante
niño malcriado
miraré a través de todas
tus hendijas
buscaré herirte

al final
le cantaremos juntos
a la luna llena.

sábado, octubre 07, 2006

La sal

Punta Prieta, agosto 2006

Te siento
huelo
respiro

hueles a mar
gaviota
cangrejo de roca
mil peces grises
en tus labios

me estrello
contra tu senos
con la marea alta
y salpico tu pelo
mil palabras agudas

tus dedos en mi boca
todavía sabe a tequila
el sudor de tus muslos
el olor de tus lágrimas
y una pizca de deseo...
salado
¡ buena mi suerte!

martes, agosto 08, 2006

Cuatro Recuerdos

I

Tu vos tranquila en el teléfono. Largas conversaciones. Fito vs Charly. Merendaba tus sonidos y silencios. Luego tu presencia, siempre ausente. Distancia y tortura. Tu cuerpo, falsa inocencia.

II

Caminar a tu lado. Centro de Quito, piedra, gente, arte. Ahora a tu lado, otra vez. Se regresa a vos como se regresa al mar, por primera vez. Voz, aroma... no risa. Imaginando tu mano sobre la mía, “No hay nostalgia pero que añorar lo que nunca jamás sucedió”

III

Regreso sobre mis pasos. Te encuentro. Las sonrisas gastadas, miradas conocidas (pero esquivas), ya no entras en mis ojos. No fuimos somos seremos los mismos. El tiempo nos erosiona, piedras en el mar.

Solo tu cuerpo es el mismo. Tus manos no cambian, tu cuerpo ausente, las canciones un poco más triste. Un poco más ausentes, un poco menos alegres. Un poco más extraños.

IV

El tiempo. Cada segundo que ha pasado, huyéndonos, escondiéndonos en los zaguanes.

31536000 segundos. Polvo bajo la alfombra. Es tiempo de libros, música. Aún no París, ni la Habana, ni Buenos Aires. Por lo menos, Quito sigue lloviendo.